Querido lector, esta es nuestra motivación:

Inmiscuirse en una relación cercana con el Di-s de la Biblia necesariamente implica escarbar a profundidad en las raíces judías de la fe y eso es toda una aventura con retos espirituales e intelectuales inagotables. La Biblia por sí sola le exige al creyente ir mucho más allá del texto porque es imposible extraer el mensaje completo sin conocer el trasfondo del pueblo sobre el que se escribió, y lo mejor de todo es que ese pueblo aún existe y que históricamente se ha caracterizado principalmente por dos cosas: por su profunda espiritualidad y por un alto nivel intelectual, dejando ambas por escrito.

El pueblo judío es el único que ha sobrevivido más de 40 siglos (ya no existen los romanos, babilonios ni persas, etc) y además es el único que ha venido escribiendo su historia desde siempre:

"Es probable que la mayoría de los campesinos supiese leer un poco. En las ciudades, el nivel de alfabetización era muy elevado y gran número de personas escribía y anotaba narraciones que había escuchado, o sus propias aventuras y experiencias, espirituales y seculares. Centenares de profetas pusieron por escrito sus proverbios. El número de historias y crónicas era inmenso. El pueblo de Israel no tenía grandes artesanos, ni pintores o arquitectos. Pero escribir era su inclinación nacional, casi su obsesión. Probablemente produjeron, ya sólo por lo que hace a la cantidad misma, la literatura más grande de la Antigüedad" (Fragmento del libro de Paul Johnson)

Para no ir tan lejos, la biblia hace referencia a al menos otros trece (13) libros: el libro de Jaser (2 Samuel 1:18), el libro de las guerras del Señor (Números 21:14), las Crónicas de Jehu (2 crónicas 20:34), el libro de los Reyes (2 Crónicas 24:27), el libro de las crónicas de Asuero (Ester 2:23), las Crónicas de Salomón (1 Reyes 11:41), las crónicas de Jozay (2 Crónicas 33:19), las Crónicas del Rey David (1 Crónicas 27:24), las Crónicas de Natán, Samuel y Gad (1 Crónicas 29:29), el libro de Samuel (1 Samuel 10:25), los escritos de Natán el profeta (2 Crónicas 9:29), La profecia de Ahías el Silonita (2 Crónicas 9:29), comentarios del profeta Idó (2 Crónicas 13:22). (Estos son apartes del Libro de Lumpkin)

Por otra parte, Yeshua (Jesús) fue un judío observante que celebraba las festividades del judaísmo, asistía y enseñaba en Sinagogas (Lucas 4:15) y cumplía (no trasgredía) fielmente la Torá. Yeshua fue un rabino que enseñó conceptos de la tradición hebrea y del pueblo de Israel (Mateo 5:18-21/23:2-3). La genialidad carismática de Yeshua como rabino consistía en que para enseñar en circunstancias complejas escogía parábolas sencillas (método haggádico) que se ajustan completamente el marco de la tradición judía oral y escrita; todas sus enseñanzas se pueden rastrear al Tanaj, en las que además de citar directamente la Torá, Yeshua acudía con frecuencia a los libros de Isaías, Salmos, Eclesiastés y Proverbios. (Estos son apartes del Libro de Mario Sabán y de John Fischer)

Ahora bien, si se quiere entender a profundidad el mensaje de Yeshua, uno por ejemplo debería conocer que la corriente ética y judía de nuestro Mesías se puede situar como una síntesis de las dos grandes escuelas de la época: la del rabino fariseo Hillel que era flexible (por ejemplo en temas ceremoniales) y la del rabino Shammay típicamente rígida (por ejemplo en el tema del divorcio), y por eso Yeshua con frecuencia sostenía discusiones de interpretación de la ley (más NO de su derogación) con rabinos judíos de otras corrientes ideológicas basadas en la misma Torá (saduceos, fariseos o esenios). En el ambiente rabínico del siglo I, y aún hoy, la interpretación y ética de la Torá se debatía con un método típicamente judío en el que una pregunta se responde con otra pregunta como estrategia para reevaluar ideas y posiciones frente a la Torá, para así encontrar su esencia. Pero, ¿Cómo entender el "nuevo" testamento si se desconoce todo este entorno sobre el que se escribió?

Como conclusión es ineludible confesar que tenemos que leer y estudiar para poder argumentar con criterio y dar cuenta de nuestra fé cuando se nos demande "pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido" [Oseas 4:6], y es por esto que deseamos poner a su disposición al menos una pequeña parte de toda la literatura que se ha escrito a lo largo de estos 40 siglos para que a través de ella intimemos verdaderamente con nuestro Abba (Padre) el Di-s de Israel.

BIBLIOGRAFIA

• Fischer, J. y Fischer P. (2012). The distortion. Amazon Kindle edition. United States of America: Lederer Books.

• Johnson, P. (2012). La historia de los judíos. Amazon Kindle edition. España: Editorial Zeta.

• Lumpkin, J. (2011). The books of Enoch. Amazon Kindle edition. Editorial Fifth Estate Publishers

• Sabán, M. (2012). Las enseñanzas rabínicas de Jesús de Nazaret. Amazon Kindle edition. Editorial eBooks de Jojmá.