¡Habla y te diré quién eres! - Parashá Matot

Resumen: "Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus votos: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos." (Eclesiastés 5.4-5)

La parashá que corresponde a esta semana es "Matot" que significa "Tribus", y la encontramos en Números 30:2-32:42. En esta parashá se encuentran registradas las normas acerca de las promesas en general, las de una mujer comprometida en matrimonio, la guerra contra Midián, la purificación de los utensilios/vestimentas, la repartición e inventario de botín de la guerra librada contra Midián, y cierra con la solicitud de las tribus de Rubén y Gad acerca de establecerse al otro lado del rio Jordán.

En esta parashá se nos enseña la importancia y el poder que tiene la palabra, tristemente la realidad de hoy, en este mundo material completamente impregnado de mentiras y superficialidades, donde ya no importa prometer y no cumplir, la palabra ha pasado a tener poco o ninguna validez, y esto ha causado una apertura aún más grande en la brecha entre la relación del Boré Olam y nosotros.

Para este articulo queremos hacer la reflexión sobre lo que el rey Salomón escribió en el libro Eclesiastés, recordándonos lo ya enseñado por Moshé y que, en más de una ocasión, olvidamos debido a la dureza de nuestros corazones, pues está escrito: "Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus votos: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos. No permitas que tu boca te haga pecar, ni digas luego ante el mensajero de Dios que lo hiciste sin querer. ¿Por qué ha de enojarse Dios por lo que dices, y destruir el fruto de tu trabajo? más bien, entre tantos absurdos, pesadillas y palabrerías, muestra temor a Dios" [Eclesiastés 5:4-6]

La Torá no nos prohíbe hacer votos o promesas, el riesgo esta es en NO cumplirlas, por eso el Rey Salomón enfatiza: "Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos." Adicional a que nos apresuremos con nuestras palabras hacer promesas que estamos expuestos a NO cumplir, podemos incurrir también en llegar a hablar mal del prójimo: No permitas que tu boca te haga pecar.

No es bueno añadir transgresión sobre transgresión y lo advierte el Rey Shelomo "ni digas luego ante el mensajero de Dios que lo hiciste sin querer.", al respecto nuestros sabios comentan que el mensajero hace referencia a entes destructores mediante los cuales se nos hace juicio por pecar con nuestras palabras de manera deliberada.

Y luego nos dice: ¿Por qué ha de enojarse Dios por lo que dices, y destruir el fruto de tu trabajo?, respecto a esta advertencia el Talmud (Shabat 32b) nos enseña que "La obra de tus manos" (que también se traduce como "el fruto de tu trabajo"), está haciendo referencia a los hijos, y el Talmud afirma que una de las razones por las que mueren los niños pequeños es a causa de los incumplimientos de votos o promesas de sus padres. En el Talmud (Shebuot 39ª) se hace extensivo esto a otros miembros de la familia, señalando que este es el único caso en el que otras personas son afectadas negativamente, por el incumplimiento de un precepto. También el Talmud Tosafot, comenta que las consecuencias negativas sobre la familia aplican para el incumplimiento de promesas activas, es decir por ejemplo: Prometer hacer caridad y no darla, así también como para las promesas de abstinencia de algo que en la Tora nos es permitido, como por ejemplo: dejar de beber vino...el tema de prometer es serio.

Para finalizar el Rey Salomón nos aconseja: "más bien, entre tantos absurdos, pesadillas y palabrerías, muestra temor a Dios." Por eso querido lector, nuevamente queremos que juntos tomemos fuerzas y seamos personas sabias, temerosos del Señor, que le regresemos a la palabra el gran poder que tiene, que seamos de los que piensan antes de hablar y no de los que hablan para luego pensar, pues, así como Ana la madre del profeta Samuel lo declaró:

"Dejen de hablar con tanto orgullo y altivez;
¡no profieran palabras soberbias!
El Señor es un Dios que todo lo sabe,
y él es quien juzga las acciones."
(1 Samuel 2:3)

Tengamos la autoridad del testimonio para unirnos a su declaración. ¡¡Que así sea la voluntad de nuestro creador sobre cada una de nuestras vidas!! Amen y Amen.

¡Shavua Tov!

Referencias:

  • Biblia Nueva Version Internacional
  • La Biblia Explicada: Tomo - Kohelet, Editorial Jerusalem.