¿En la casa arreglamos? - Parashá Pinjás

En la parashá Pinjás el Sr. Blad comenta que el pacto de paz con Pinjás no fue perfecto porque si bien su acto salvó al pueblo de la ira de HaShem, Pinjas empleó la justicia sin tener misericordia, reflejando sólo una parte del carácter de HaShem que es justo pero también misericordioso a la vez. De Pinjás no solo podemos aprender que hay que cuidar con celo el cumplimiento de la ley de Elohim, sino que también hay que ejercer misericordia para obtener Shalom completa y en este último punto es en donde nos queremos concentrar. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué tan duro estarás siendo con tu pareja o con tus hijos?, ¿perdonas tanto como pides perdón?, ¿brindas misericordia tanto como se la pides al Señor?, ¿confías tanto como pides al Señor confíe en ti?. "Pero vayan y aprendan lo que significa: "Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios." Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores." [Mateo 9:13]. Nuestro Padre es quien lo pide: ten misericordia.

El punto no es si debemos ser éticamente correctos ante Elohim, el punto es que durante el proceso de sanación cometemos errores, nuestra pareja y nuestros hijos cometen errores y muchas veces no los bendecimos con nuestra actitud. Ten en cuenta que:

"Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos." [Levítico 20:26]. No es una opción el querer ser santos, es obligatorio porque fue Adonai quien nos apartó y distinguió de entre todos los demás. Debemos cuidar con celo la misión, la visión y el código de ética que HaShem le imprime a su pueblo en la Torá.

"Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo" [Juan 5:22]. Lo que pasa es que en ese proceso de santificación tenemos una marcada tendencia a juzgar a los demás pero la verdad es que no es nuestro rol, el que juzga es Yeshua, si tú tienes una inconformidad con tu pareja, con tus hijos, con tu jefe, debes orar al Señor (por ejemplo Salmos del 5 al 15) y pedirle al Señor que sea Él quien tome el control de la situación, y mientras tanto tú debes honrar su nombre y ser ayuda idónea cuando las cosas no se ven bien.

"Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Yeshua efectuó" [Romanos 3:23-24]. Todos hemos pecado y por eso buscamos al Mashiaj, ¿con qué autoridad moral es que le reclamas a tu pareja e hijos? Evalúa esta posibilidad: algunas de las cosas que pasan con tu pareja e hijos es porque por medio tuyo se han abierto puertas que solo con arrepentimiento se pueden cerrar, "Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero lo ate. Sólo entonces podrá robar su casa" [Marcos 3:27], luego procura que nada ni nadie te pueda atar para que estés limpio a la hora de tener que enfrentar a quien quiera robar la paz de tu hogar.

"Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas" [Mateo 6:14-15]. Para HaShem no existe la ley del embudo en el que tú puedes dar menos de lo que recibes, seamos coherentes y demos tanto como hemos recibido.

"¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar." [Miqueas 7:18]. Con frecuencia nuestra respuesta al error de los demás es no amarlos, es enfurecernos, condenarlos, con lo cual estamos haciendo florecer el orgullo que se esconde en nuestros corazones porque lo que realmente sentimos es que nos están fallando es a nosotros (como si realmente fuéramos el centro de algo) y comúnmente pensamos que con eso vamos a restablecer nuestro "prestigio" o dejar un precedente para que "no se repita". ¡Que ingenuos!, ¡cuánta arrogancia!, los seres humanos tendemos a respetar al otro solo cuando vemos menos rasgos animales e instintivos y por otro lado la imposición de respeto solo prolonga o pospone una respuesta igualmente agresiva (Te aconsejamos el libro "el río la olla y el pájaro" escrito por Aharon Feldman). La ira es fútil, no bendice, no construye, solo consumirá tu alma en amargura.

El rey Salomón aconseja "No seas demasiado justo, ni tampoco demasiado sabio. ¿Para qué destruirte a ti mismo?" [Eclesiastés 7:16]. De aquí podemos entender que exagerar en la autoridad es tan malo como chicanear que nos la sabemos todas, bájale al reclamo y súbele a la oración y consejo, y sí aun así deseas ser muy exigente que sea contigo mismo porque aún hay mucho que circuncidar en el corazón para que llegué la bendición completa, o al menos, ese es mi caso. "Recuerda que ¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!, ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios." [Miqueas 6:8]


Amén y Amén