El Kotel (הַכֹּתֶל)

"CUANDO SALÍA YESHUA DEL TEMPLO, LE DIJO UNO DE SUS DISCÍPULOS: ―¡MIRA, MAESTRO! ¡QUÉ PIEDRAS! ¡QUÉ EDIFICIOS! -¿VES TODOS ESTOS GRANDIOSOS EDIFICIOS? -CONTESTÓ YESHUA-. NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA; TODO SERÁ DERRIBADO" [MARCOS 1:21]

El Kotel ha sido, es y seguirá siendo uno de los lugares más importantes para el Judaísmo. Este muro ha sobrevivido 20 siglos y es uno de los lugares de oración más especiales que hay en la tierra.

Cuando te paras en frente, no puedes dejar de pensar en lo que esas rocas han soportado y presenciado por tanto tiempo, esa estructura es fiel testimonio de la presencia judía en el monte Moriah desde milenios atrás.

Este lugar es muy importante porque:

  • Fue el lugar al que Abraham acudió al sacrificio de su hijo Isaac y donde el Señor lo bendijo (y de paso a nosotros).

"Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: ―¡Abraham!―Aquí estoy -respondió. Y Dios le ordenó: ―Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré." [Génesis 22:1-2]

"El ángel del Señor llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo, y le dijo: ―Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo -afirma el Señor- que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos. Puesto que me has obedecido, todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia." [Génesis 22:15-18]

  • Fue el lugar que el rey David compró a Ornán el jebuseo

"Entonces el ángel del Señor le dijo a Gad: «Dile a David que vaya y construya un altar para el Señor en la parcela de Ornán el jebuseo». David se puso en camino, conforme a la palabra que Gad le dio en nombre del Señor. Ornán se encontraba trillando y, al mirar hacia atrás, vio al ángel. Los cuatro hijos que estaban con él corrieron a esconderse. Al ver Ornán que David se acercaba a su parcela, salió a recibirlo y se postró delante de él. David le dijo: ―Véndeme una parte de esta parcela para construirle un altar al Señor, a fin de que se detenga la plaga que está afligiendo al pueblo. Véndemela por su verdadero precio. Ornán le contestó a David: -Su Majestad, yo se la regalo, para que haga usted en ella lo que mejor le parezca. Yo mismo le daré los bueyes para los holocaustos, los trillos para la leña y el trigo para la ofrenda de cereal. Todo se lo regalo. Pero el rey David le respondió a Ornán: ―Eso no puede ser. No tomaré lo que es tuyo para dárselo al Señor, ni le ofreceré un holocausto que nada me cueste. Te lo compraré todo por su verdadero precio. Fue así como David le dio a Ornán seiscientas monedas de oro por aquel lugar. Allí construyó un altar al Señor y le ofreció holocaustos y sacrificios de comunión. Luego oró al Señor, y en respuesta Dios envió fuego del cielo sobre el altar del holocausto." [1 Crónicas 21:18-27]

  • Fue el lugar donde el rey Salomón construyó el templo para adorar al Señor (relatado en 1 Reyes capitulo 5,6 y 7), después de lo cual oró:

"A continuación, Salomón se puso delante del altar del Señor y, en presencia de toda la asamblea de Israel, extendió las manos hacia el cielo y dijo:

«Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en el cielo ni abajo en la tierra, pues tú cumples tu pacto de amor con quienes te sirven y te siguen de todo corazón. Has llevado a cabo lo que le dijiste a tu siervo David, mi padre; y este día has cumplido con tu mano lo que con tu boca le prometiste.

»Ahora, Señor, Dios de Israel, cumple también la promesa que le hiciste a tu siervo, mi padre David, cuando le dijiste: "Si tus hijos observan una buena conducta y me siguen como tú lo has hecho, nunca te faltará un descendiente que ocupe el trono de Israel en mi presencia". Dios de Israel, ¡confirma ahora la promesa que le hiciste a mi padre David, tu siervo!

»Pero ¿será posible, Dios mío, que tú habites en la tierra? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido! Sin embargo, Señor mi Dios, atiende a la oración y a la súplica de este siervo tuyo. Oye el clamor y la oración que hoy elevo en tu presencia. ¡Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre este templo, el lugar donde decidiste habitar, para que oigas la oración que tu siervo te eleva aquí! Oye la súplica de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Oye desde el cielo, donde habitas; ¡escucha y perdona!

»Si alguien peca contra su prójimo y se le exige venir a este templo para jurar ante tu altar, óyelo tú desde el cielo y juzga a tus siervos. Condena al culpable, y haz que reciba su merecido; absuelve al inocente, y vindícalo por su rectitud.

»Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, si luego se vuelve a ti para honrar tu nombre, y ora y te suplica en este templo, óyelo tú desde el cielo, y perdona su pecado y hazlo regresar a la tierra que les diste a sus antepasados.

»Cuando tu pueblo peque contra ti y tú lo aflijas cerrando el cielo para que no llueva, si luego ellos oran en este lugar y honran tu nombre y se arrepienten de su pecado, óyelos tú desde el cielo y perdona el pecado de tus siervos, de tu pueblo Israel. Guíalos para que sigan el buen camino, y envía la lluvia sobre esta tierra, que es tuya, pues tú se la diste a tu pueblo por herencia.

»Cuando en el país haya hambre, peste, sequía, o plagas de langostas o saltamontes en los sembrados, o cuando el enemigo sitie alguna de nuestras ciudades; en fin, cuando venga cualquier calamidad o enfermedad, si luego cada israelita, consciente de su propia culpa, extiende sus manos hacia este templo, y ora y te suplica, óyelo tú desde el cielo, donde habitas, y perdónalo. Trata a cada uno según su conducta, la cual tú conoces, puesto que solo tú escudriñas el corazón humano. Así todos tendrán temor de ti mientras vivan en la tierra que les diste a nuestros antepasados.

»Trata de igual manera al extranjero que no pertenece a tu pueblo Israel, pero que atraído por tu fama ha venido de lejanas tierras. (En efecto, los pueblos oirán hablar de tu gran nombre y de tus despliegues de fuerza y poder). Cuando ese extranjero venga y ore en este templo, óyelo tú desde el cielo, donde habitas, y concédele cualquier petición que te haga. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu nombre y, al igual que tu pueblo Israel, tendrán temor de ti y comprenderán que en este templo que he construido se invoca tu nombre.

»Señor, cuando saques a tu pueblo para combatir a sus enemigos, sea donde sea, si el pueblo ora a ti y dirige la mirada hacia la ciudad que has escogido, hacia el templo que he construido en tu honor, oye tú desde el cielo su oración y su súplica, y defiende su causa.

»Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano, si en el destierro, en el país de los vencedores, se arrepienten y se vuelven a ti, y oran a ti diciendo: "Somos culpables, hemos pecado, hemos hecho lo malo", y allá en la tierra de sus enemigos que los tomaron cautivos se vuelven a ti de todo corazón y con toda el alma, y oran a ti y dirigen la mirada hacia la tierra que les diste a sus antepasados, hacia la ciudad que has escogido y hacia el templo que he construido en tu honor, oye tú su oración y su súplica desde el cielo, donde habitas, y defiende su causa. Perdona a tu pueblo, que ha pecado contra ti; perdona todas las ofensas que te haya infligido. Haz que sus enemigos le muestren clemencia, pues Israel es tu pueblo y tu heredad; ¡tú lo sacaste de aquel horno de fundición que es Egipto!

»¡Dígnate mantener atentos tus oídos a la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo Israel! ¡Escúchalos cada vez que te invoquen! Tú los apartaste de todas las naciones del mundo para que fueran tu heredad. Así lo manifestaste por medio de tu siervo Moisés cuando tú, Señor y Dios, sacaste de Egipto a nuestros antepasados»." [1 Reyes 8:22-53]

Paul Johnson, en su libro "la historia de los judios" relata que después de la revuelta que comenzó en el 66 d.C, los romanos destruyeron 50 fuertes donde los rebeldes habían resistido, así como 985 ciudades, aldeas y asentamientos agrícolas. Dión afirma que 580.000 judios murieron solo en la lucha, habían tantos esclavos judíos que el precio descendió a menos de lo que costaba un caballo.

Cito textualmente el relato de Paul Johnson:

"Adriano completó inexorablemente su plan de transformar la Jerusalén en ruinas en una polis griega. Para nivelar el lugar, llenó con escombros las depresiones de la vieja ciudad... La ciudad que él levantó recibió el nombre de Aelia Capitolina. Se trajeron habitantes de habla griega para poblarla y se prohibió a los judíos que entrasen en el lugar so pena de muerte. Es posible que esta norma no fuese aplicada rigurosamnete y se anuló a mediados del siglo IV, en tiempos del emperador Juliano, reincidente en el paganismo. De todos modos, los judíos se las arreglaron para visitar un sector de las viejas ruinas, lo que ahora se denomina el muro de las Lamentaciones, en el aniversario de la destrucción de la ciudad. En su comentario acerca de Sefanías, Jerónimo describe un cuadro que es conmovedor y cruel al mismo tiempo:

En el aniversario de la destrucción de Jerusalén, podemos ver a esta triste gente que viene de visita, mujercitas decrépitas y ancianos cargados de harapos y años, que muestran en sus cuerpos y sus atuendos la ira del Señor. Una multitud de lamentables criaturas se reúne bajo el esplendente patíbulo del Señor y su luminosa resurección, y ante un brillante estandarte con una cruz, que ondea desde el monte de los Olivos, gimen sobre las ruinas del Templo. Y sin embargo, no son dignos de compasión."

Tips para visitar el lugar:

  • Al sitio se debe ir vestido de una manera apropiada, respetuosa.
  • En el lugar separan a hombres y mujeres, sin embargo antes de ingresar al Kotel hay una zona donde se puede orar en familia
  • En shabat, las autoridades del lugar no dejan ingresar vino ni velas, solo el pan
  • En shabat hay funcionarios que no permiten tomar fotos
  • Puedes ir a cualquier hora de cualquier día